a ijuvia qe v'nía...
par nom vere qaer
qom arpustos 'spinosos,
et a montaña...
sostuvo us mano
et a qasa et papel...
y terminapam em um qlaro kris c'niza.
'n qe t'spertó aprazanto 'ste tronqo
qe ar hteva volanto
par tonte natie qonoc'.
Te
invito
a
mi
mundo
a
ver
el
arcoíris
de
noche
y
las
estrellas
de
colores
a
escuchar
la
música
en
el
aire
y
sorprenderte
con
el
olor
de
las
piedras
mojadas
por
la
lluvia
perfumada
de
las
flores.
Te
mostraré
que
los
monstruos
son
de
peluche
y
que
las
culebras
son
de
goma,
que
el
fuego
es
magia,
que
no
quema
y
que
sólo
es
luz
de
neón.
Te
enseñaré
que
se
puede
caminar
sobre
las
nubes
cuando
el
cielo
está
despejado,
que
se
sube
al
cielo
por
escaleras
invisibles,
que
se
puede
atravesar
el
océano
por
debajo
del
agua
saludando
los
peces
que
alumbran
el
camino.
Que
la
nieve
de
lo
más
alto
las
montañas
no
es
más
que
azúcar.
Que
la
luna
no
es
de
queso,
es
de
helado
de
vainilla
y
que
la
derrite
el
calor
del
sol
cada
mañana
para
aparecer
de
nuevo
con
pepitas
de
colores
al
anochecer.
Deberías
llevar
maletas
de
más
por
si
te
quisieras
quedar.
Tu
mirada
una
sonrisa
un abrazo
una
luna
tu
mano
y
la
mía
me
llevas
al
bosque
esta
noche
frente
a
tu
árbol.
Me
muestras
un
agujero
un
panal
allí
y
abejas
invitándome
a
querer
sacar
de
adentro
la
miel
del
corazón
que
guardas
en
el
panal
del
agujero
de
tu
árbol
en
el
bosque
a
donde
me
has
traído
esta
noche.
El
calor
en
mi
pecho
cada
vez
que
estás
cerca
y
las
ganas
de
tocar
tu
piel
y
sentir..
tu
piel…
tu
piel
que
toqué
ayer
pero
hoy
ya
es
otra
y
mañana
no
sabemos
qué
será.
Piel
sin
memoria
que
desconoce
la
mía
para
empezar
de
nuevo
con
cada
“Buenos
días”.
Piel
que
se
quema
con
cada
vez
para
olvidar
la
mía
y
preguntar
de
nuevo
¿de
quién
es
ésta
piel?