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14/11/11

Lepitóptera

Abrí mis manos
pero se había ido ya.
No quedó ni
el polvo de color azul
de sus alas.
Tanto tempo...
La tuve un momento
y tres días.
Bailó entre mis dedos,
jugó sobre mi cabeza
bajo el sol.
En la noche
la cubrí con mis manos
para no perderle
y al amanecer
ya no estaba.
No la maté.
No hay rastro.
No estoy triste.
Porque vive,
No aquí.
Pero vive
en algún lugar ahora
y dejó en mi almohada
su nombre escrito.






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