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19/7/12

Nada qué decir


Recordar y contar las veces
que dijiste adiós en una sola noche
es suficiente para saberlo
se acabó...lo siento.

Pero me acostumbré estar atado a ti...
ahora soy un perro sin bozal
que no quiere ni comer, ni huir, 
sólo esperarte aunque no vuelvas
y llenar el espacio que dejas
con los los pedazos que encuentro.

Es normal, puedo llorar
pero no sacar lo que ya no está
y aún sigo sintiendo
hasta que el tiempo decida llevarte
y ya no podré retenerte

No pretendí que fuera perfecto
nada lo es...menos yo
Pero si "nunca digas nunca"
tampoco digas "para siempre".

Decir algo te compromete
ya no tienes que decir nada
solo bastará el silencio
para conocer la ausencia.

1 comentario:

  1. Muy bonito escrito, tiene muchos mensajes ocultos que luego me cuentas.

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