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26/9/09

Tu Amigo Mi ExVecino

Caminando
dos
cuadras
antes
de
llegar
a
casa.
6.30
p.m.
y
un
calor
sofocante
de
esos
días
después
de
mitad
de
año.
llegando
a
casa
siento
que
me
mira,

que
está
ahí,
pero
no
soy
lo
suficientemente
valiente
para
mirarlo,
pero
no
tan
tonto
como
para
ignorarlo.

cómo
mirar
por
las
esquinas
de
mis
ojos
sin
que
descubra
que
lo
miro.

jugar
a
ignorar
mucho
más
que
a
hacerme
el
espontáneo.
Aunque
quisiera
serlo
ahora,

que
la
timidez
me
pierde.
Me
pregunto
si
sigue
mirando..
Miro
de
reojo
y..
Lo
está
haciendo!!
sigo
derecho
como
quien
no
se
ha
percatado
se
semejantes
ojos
y
esa
mirada
que
me
dice
"ven!"
llego
a
la
puerta
y
"por
casualidad
de
la
vida"
se
me
calleron
las
llaves,
me
agacho
a
recogerlas
y
veo
que
sigue
ahí,
cómo
quisiera
que
me
confundiera
de
llave,
como
siempre,
para
estar
por
unos
segundos
más
sin
mostrarme
tan
obvio
observador.
Pero
claro,

fingir,
entonces..
me
confundo
de
llave
aunque
sepa
muy
bien
la
que
abre
la
puerta
que
no
quiero
abrir
por
un
momento.
Viré
de
nuevo
y
ahi
está,
y
yo
tan
discimulado
que
parezco
imperceptor
de
su
mirada.
Malditos
quince
segundos
que
se
esfumaron
y
la
puerta
se
abrió
y
me
haló
hacia
adentro.
Luego,
esa
noche
en
la
tienda.
Comprando
la
cena
y
llegó
a
pedir
un
cigarro
(Dios!
por
qué
fuma?)
tan
cerca
mío
que
sonrio
al
tendero
queriendo
voltear
mi
sonrisa
a
su
lado
para
ver
de
cerca
su
rostro
que
aún
no
me
he
atrevido
a
ver
de
lejos,
mucho
menos
ahora
tan
de
cerca.
Encendió
el
cigarro
y
se
quedó
ahí,
no

porqué
ni
para
qué,
o
si,
para
angustiarme
más
con
su
presencia
y
hacerme
sentir
tan
impotente
de
siquiera
decir
"hola!"
con
esta
sonrisa
de
ponqué
que
no
he
podido
mostrarle.
Hasta
hoy,
casi
un
año
después,
que
me
dice
que
todo
el
tiempo
me
observó,
se
asomaba
a
la
ventana
sólo
para
verme
pasar,
y
cuando
pasaba,
bajaba
las
escaleras
corriendo
para
abrir
la
puerta
y
sentarse
en
el
muro
de
la
entrada
esperanzado
de
que
quisiera
verlo
algún
dia
y
lo
saludara
con
la
sonrisa
con
la
que
saludaba
al
tendero.
Creía
que
me
hostigaba
su
presencia..
pero
me
hostigaba
realmente
que
me
intimidara
tanto
como
para
no
poder
mirarlo
a
la
cara.

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